El Barça vive en el día de la marmota

El Barça ha entrado en una dinámica perdedora preocupante. Últimamente el culé parece vivir en el día de la marmota, como en la película “Atrapado en el tiempo”. Roma, Anfield, la final de Copa en Sevilla … y ahora la semifinal en Jeddah. Ya sé que cada partido es diferente, y que la derrota de ayer no tiene la trascendencia de citas pasadas, pero todo tiene un denominador común: al Barça se le escapa un título de manera lamentable.

Lo curioso del caso es que ayer el equipo jugó bien, pero ni así le sirvió para ganar. El buen trabajo realizado durante 80 minutos, se tiró por la borda en unos últimos 10 minutos penosos, con un Barça que desapareció del campo, como ya ha ocurrido en muchas otras ocasiones. Ayer, los jugadores de Valverde tienen la excusa que quedaron descentrados por el arbitraje. El VAR, que siempre he defendido y sigo pensando que es bueno para el fútbol, ​​ayer perjudicó gravemente al Barça. Quizás son manos de Messi (discutibles), quizás es fuera de juego de Arturo Vidal (por milímetros) pero es normal que el equipo quedara tocado después de que se le anularan dos goles.

Al aspecto moral se le ha de sumar el derrumbe físico. Como lo es también la desorganización táctica. Está claro que toda la culpa no es de Valverde, pero como responsable máximo del equipo le toca asumir responsabilidades. El Txingurri cada vez tiene menos margen de confianza y el problema es que se le ve superado, sin ideas, atrevimiento ni capacidad de cambiar el rumbo de la nave. El entrenador debe ser un líder y Valverde no demuestra serlo. Normal que desde la directiva ya haya quien presione para echarlo, pero de momento, esto no sucederá. También se echa en falta la figura de un líder dentro del campo. Me refiero a un líder tipo Puyol, alguien que pegue cuatro gritos y no deje que el equipo se hunda.

Sin embargo, es justo también recordar que ayer, salvo los últimos 10 minutos, vimos un buen Barça, que practicaba un fútbol reconocible. Si esta es la versión del equipo que veremos habitualmente desde ahora y hasta el final de la temporada, el Barça estará en el buen camino. El problema es que hay motivos para pensar que no será así.

Sergi Ninou

El Barça y el constante fin de ciclo

Hay quien sugiere que el Barça está ante un fin de ciclo. Una expresión que hace muchos años que la oímos, diría que desde que Guardiola dejó el club en 2012. Pero la realidad ha sido muy distinta. Con la excepción de la temporada del Tata Martino, que también estuvo a punto de acabar con algún título, el Barça ha ganado cada año. Por lo tanto, de fin de ciclo nada de nada. Esta ha sido una expresión que muchos han utilizado más para mostrar un deseo, que para describir la realidad de lo que estaba pasando. Con Guardiola, Tito, Luis Enrique y Valverde, el Barça ha seguido ganando, perdiendo progresivamente el fútbol excelso del inicio de la etapa Guardiola sí, pero ganando indiscutiblemente.

Sí que es cierto que actualmente el equipo pasa por su peor momento en los últimos años. No hay nada perdido ni mucho menos, apenas estamos en el mes de noviembre y el Barça es líder en la Liga y en la Champions, pero las sensaciones que transmite el equipo son tan negativas, que hay motivos para estar muy preocupados.

El otro día Valverde quiso minimizar el mal momento del Barça diciendo que estaba “solo un poquito preocupado” y Piqué sacó pecho diciendo que “en 2015 las cosas también iban mal y se acabó ganando el triplete”. Hombre, esto es una sobrada y se le puede volver en contra como los resultados sigan siendo negativos. Y más teniendo en cuenta que entonces tenías a Xavi, Iniesta, Neymar, Alves y toda la plantilla con cuatro años menos en las piernas.

Hace falta más auto crítica por parte de todos y ponerse a trabajar de verdad. Los jugadores deben ser conscientes de que sólo con el nombre no se gana, y las vacas sagradas, las que han ganado tanto los últimos años, deben asumir que quizás ya no pueden ser tan decisivas cada semana como lo eran antes.

Tanto Valverde como los jugadores, tienen que asumir que el equipo no funciona, a pesar de que hasta ahora los resultados han acompañado lo suficiente como para no estar en una situación crítica. Ahora que todavía se está a tiempo, tiene que haber una reacción. Se debe mejorar en juego, físico y actitud. Es lo que se le debe exigir a una plantilla que tiene los ingredientes suficientes para ser seguir siendo ganadora.

Y es que no se debe permitir que los que hablan de “fin de ciclo” acaben teniendo la razón.

Sergi Ninou

A la contra

(Artículo publicado en Mundo Deportivo)

Igual que las plantillas deben tener jugadores con diferentes características, los equipos son mejores cuantas más formas de jugar dominen. Igual que Marc Márquez ajusta su moto en función de los circuitos y los rivales. Igual que Rafa Nadal matiza su juego para aprovechar las debilidades de su oponente y contrarrestar sus virtudes, el Barça de Valverde alterna el juego de posesión y los ataques estáticos con el fútbol directo y las transiciones rápidas. Y eso también es juego de posición. Corre el balón, jugadores a diferente altura y con menos pases se aprovechan los grandes espacios que dejan las defensas adelantadas. El Barça no debe pedir perdón por ceder la posesión al rival en algún momento y marcar un gol al contragolpe. Sin ser su plan predeterminado es bueno que también domine ese recurso para ser más completo.

De Jong representa eso. Si tiene un pase fácil la pasa, si la conduce es para superar lineas de presión, si filtra el pase lo hace con una precisión quirúrgica y cuando va intenso es porque la recupera. Va camino de ser el mejor fichaje del Barça de los últimos años. Seguramente que Luis Suárez no es el delantero más elegante pero sí uno de los más eficaces. Con 184 goles iguala a Samitier como cuarto máximo goleador de la historia del Barça. Y eso que el gran Pepe, junto con Gamper Kubala Cruyff Messi serían los cinco personajes más importante de la historia del Barça. Este Barça de Valverde da espectáculo, con una media de posesión del 62% y 2,5 goles por partido, con goleadas a Sevilla, Betis y Valencia. Y eso es compatible con admitir que en algunos partidos es más efectivo que efectista y más práctico que estético.

Marçal Lorente